Concepto de acción oblicua.
La acción oblicua es la figura jurídica en la cual un acreedor se subroga en los derechos de su deudor para poder cobrar la deuda de este para con él, en el caso de que el deudor tenga otro deudor. Se refiere a cuando el acreedor demanda el pago de la deuda del deudor de su deudor para que este primer acreedor pueda obtener su crédito.
Base legal de la acción oblicua.
La base legal de esta figura jurídica se encuentra en el Código Civil dominicano en su artículo 1166, en la sexta sección de efecto de las convenciones respecto de terceros:
SECCIÓN 6a.: Del efecto de las convenciones respecto de terceros
Art. 1165.- Los contratos no producen efecto sino respecto de las partes contratantes; no perjudican a tercero ni le aprovechan, sino en el caso previsto en el artículo 1121.
Art. 1166.- Sin embargo, los acreedores pueden ejercitar todos los derechos y acciones correspondientes a su deudor, con excepción de los exclusivamente peculiares a la persona.
Esto explica de que, a pesar de que, en principio, los contractos solo pueden afectar a las partes firmantes y no puede afectar a terceros, el artículo 1166 abre una excepción a esta regla, en la cual los acreedores pueden subrogarse en los derechos de sus deudores, es decir, pueden ejercer las acciones de su deudor como si fueran sus propias acciones, para poder saldar la deuda y recuperar el crédito que le corresponde, con el fin de que se pueda pagar la deuda.
En resumen, el acreedor le cobra a la persona que le deba a su deudor.
Requisitos para ejercer la acción oblicua.
- El acreedor debe tener pruebas de la obligación del pago de la deuda con el deudor. Debe ser una obligación cierta y exigible.
- Que el deudor haya mostrado ser negligente en sus pagos.
- Que el deudor sea acreedor de una deuda pendiente con un tercero, de cualquier cantidad oportuna que pueda ser demandada.
Efectos de la acción oblicua.
Una vez que se logra obtener el crédito del deudor de su deudor, se consigue el cumplimiento de la obligación y la deuda logra ser saldada, así como la deuda del tercero.
Ejemplos prácticos de un caso de la acción pauliana.
Ejemplo 1: Empresa A, Empresa B y Cliente C.
- Situación:
La empresa A le prestó $500,000 a la empresa B, pero esta no ha pagado ni ha mostrado intención de hacerlo. La empresa B, a su vez, tiene una factura pendiente de cobro por $700,000 con el cliente C.
- Acción oblicua:
La empresa A (acreedor) demanda directamente al cliente C (deudor de su deudor) para que pague la deuda que tiene con la empresa B. Así, A se subroga en los derechos de B y cobra el dinero que C le debe a B, para recuperar su propio crédito.
- Resultado:
El tribunal autoriza la acción, y el cliente C paga directamente a la empresa A, saldando parte de la deuda de B con A.
Ejemplo 2: Profesional independiente y cadena de pago.
- Situación:
Un diseñador gráfico trabajó para la agencia Creativa SRL, que le debe $100,000 por servicios prestados. La agencia Creativa SRL tiene pendiente el cobro de $150,000 por un proyecto entregado a la empresa Corporativa S.A.
- Acción oblicua:
El diseñador (acreedor) demanda a Corporativa S.A. (deudor de su deudor) para que le pague directamente lo que le debe a Creativa SRL, y así recuperar su crédito.
- Resultado:
El tribunal aprueba la acción, y Corporativa S.A. paga al diseñador, quien logra cobrar su deuda sin depender de la negligente agencia.
Importancia de la acción oblicua.
La acción oblicua reviste gran importancia dentro del derecho civil, ya que constituye un mecanismo eficaz para proteger los intereses del acreedor frente a la inacción o negligencia de su deudor.
Esta figura permite que el acreedor se subrogue en los derechos del deudor y los ejerza en su nombre, con el objetivo de preservar el patrimonio que garantiza el cumplimiento de la obligación. En esencia, la acción oblicua evita que el deudor perjudique a su acreedor al no reclamar derechos que podrían permitirle saldar la deuda.
Además, contribuye a evitar situaciones de insolvencia artificial, en las que el deudor aparenta no tener recursos cuando en realidad posee créditos que no ha querido ejercer. Por tanto, esta acción fortalece la seguridad jurídica, promueve la buena fe contractual y garantiza que el acreedor no quede desamparado ante la pasividad de su deudor.







Deja un comentario