- ¿Qué es la legítima defensa y cuál es su base legal?
- Requisitos para la legítima defensa.
- Importancia de la legítima defensa.
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¿Qué es la legítima defensa y cuál es su base legal?
La legítima defensa es la figura jurídica mediante la cual una persona comete un delito de forma justificada, cuyo principal objetivo es defenderse a sí mismo o a los suyos.
En la mayoría de los casos se genera como mecanismo para evitar que otra persona cometa algún daño. Gracias a este mecanismo, muchas personas que han sido víctimas de agresiones en algún momento tuvieron oportunidad de salir ilesas penalmente del ataque.
La base legal de esta figura jurídica se encuentra en el Código Penal Dominicano, en el Párrafo III: Homicidio, Heridas Y Golpes Que No Se Califican Crimen Ni Delito Art. 328 y 329.
Art. 328.- No hay crimen ni delito, cuando el homicidio, las heridas o los golpes se infieran por la necesidad actual de la legítima defensa de sí mismo o de otro.
Art. 329.- Se reputa necesidad actual de legítima defensa, los casos siguientes:
1o. cuando se comete homicidio o se infieren heridas, o se den golpes rechazando de noche el escalamiento o rompimiento de casas, paredes o cercas, o la fractura de puertas o entradas de lugares habitados, sus viviendas o dependencias;
2o. cuando el hecho se ejecuta en defensa de la agresión de los autores del robo o pillaje cometidos con violencia.
La principal premisa que domina en torno a toda esta temática es la obligatoriedad de preservar la vida como derecho fundamental de cualquier ser humano.
La legitima defesa es una causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad su autor, a es una situación que permite reducir, eximir, o eventualmente reducir la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida.
El maestro francés, de una profunda influencia en la formación académica y profesional de miles de abogados en la República Dominicana, Jean Rene Garraud (1849 — 1930), la definió como:
La acción consistente en salvaguardar, por empleo de la fuerza, un bien jurídico que un agresor nos quiere quitar o disminuir, quien se defiende concurre a la conservación de un derecho, realizando así los mismos fines que se persiguen con la norma que prohíbe las agresiones contra el derecho, que quien actúa con tal fin, no realiza un acto ilícito, sino jurídico, el cual, por no ser contrario al derecho, no es ni puede ser punible.
Afirma el maestro Leoncio Ramos, autor de la única obra sobre Derecho Penal en la República Dominicana, publicada al término de la década de los cuarenta, comentó que: “el defenderse contra una agresión injusta no podía constituir una acción punible porque era lícito´´, y para justificar su afirmación cita a Cicerón, cuando señaló: que era una ley de la naturaleza. De manera que cuando uno de los más importantes autores de la historia Romana le atribuye la condición de ley de la naturaleza a la defensa justificada por el ofendido injustamente, exhibe como una conducta natural la protección del derecho a la vida y la integridad física. El derecho a la preservación de la vida humana, el derecho a la vida, el cual constitucionalmente es inviolable.
Requisitos para la legítima defensa.
De acuerdo al artículo 329 del Código Penal, los requisitos básicos para que una acción normalmente prohibidas por la ley sea considerada legítima defensa son:
- En caso de heridas u homicidio.
- Violencia física de noche.
- Rompimiento o allanamiento de viviendas, paredes o cerca; básicamente, en territorio privado.
- Fractura de puertas o entradas de lugares habitados, viviendas o dependencias.
- Defensa de robos cometidos con violencia.
Todos estos son casos y condiciones en las que la vida, propiedad o posesión de una persona están en grave peligro por el crimen o delito de otros. La legítima defensa es un comportamiento nato, basado en el instinto de sobrevivencia, que se manifiesta al repeler una agresión.
Otros requisitos que existen para que un hecho se considere como legítima defensa es que la acción debe ser actual, en el momento que esté ocurriendo la amenaza, no después. Si desaparece la amenaza y el agredido aún así trata de matar o herir al agresor, aún cuando este ya no se presente como una amenaza, entonces la legítima defensa no puede ser aceptada.
Está la inevitabilidad, la cual se refiere a que no hay otro recurso para evitar la agresión. Ej., no existe legítima defensa cuando el agresor está forzando la puerta y el dueño de casa no llama a la policía, pudiendo hacerlo, porque hay al menos un tiempo prudente para hacerlo.
El que es agredido no debe haber provocado la agresión. Si es así, es «pretexto de legítima defensa».
Debe haber proporcionalidad racional entre agresor y agredido. Debe ser apreciado para el hecho concreto, no es legítima defensa cuando se puede evitar daños extremos a un caso que pudo haberse controlado de una manera más leve.
Importancia de la legítima defensa.
La importancia de la legítima defensa radica primordialmente en su papel como salvaguarda del derecho fundamental a la vida y la integridad personal. Constituye un pilar jurídico que permite a los individuos defenderse a sí mismos o a sus seres queridos ante una agresión inminente, incluso si esto implica recurrir a acciones que, en otras circunstancias, serían consideradas delitos.
El Código Penal dominicano reconoce esta figura jurídica como reductora, o incluso eximente, de toda responsabilidad penal en sus siguientes artículos:
Art. 64.- Cuando al momento de cometer la acción el inculpado estuviese en estado de demencia, o cuando se hubiese visto violentado a ello por una fuerza a la cual no hubiese podido resistir, no hay crimen ni delito.
Art. 65.- Los crímenes y delitos que se cometan, no pueden ser excusados, ni la penas que la ley les impone puede mitigarse, sino en los casos y circunstancias en que la misma ley declara admisible la excusa, o autorice la imposición de una pena menos grave.
Este mecanismo legal reconoce una verdad intrínseca: la necesidad de protegerse frente al daño, y al hacerlo, exonera de responsabilidad penal a quien actúa bajo estas circunstancias justificadas. En esencia, la legítima defensa asegura que el sistema legal no castigue a las víctimas por intentar sobrevivir o proteger lo que es legítimamente suyo, lo que es vital para la confianza en la justicia y la seguridad ciudadana.
Además de proteger la vida, la legítima defensa refuerza la protección de bienes jurídicos como la propiedad y las posesiones. La base legal mencionada subraya que no solo la integridad física, sino también el hogar y los bienes pueden ser defendidos bajo este principio, especialmente en situaciones de allanamiento, fractura de entradas o robos con violencia. Esta figura legal no solo es una defensa reactiva, sino que también actúa como un disuasivo potencial para los agresores, sabiendo que las víctimas tienen un derecho legal a protegerse.
La importancia de la legítima defensa se asienta en su fundamento como una ley de la naturaleza y un acto jurídico lícito. Defenderse de una agresión injusta no es un acto punible, sino una conducta inherentemente válida y justificada. Esto significa que la legítima defensa va más allá de una simple excepción legal; es un reconocimiento de la dignidad humana y del instinto de conservación. Al permitir que un individuo se defienda cuando no hay otra opción, el marco legal valida la autonomía personal y el derecho a la supervivencia, asegurando que la justicia no contravenga la lógica fundamental de la autoprotección.






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